
Frutos Orenes fue el protagonista del partido. En el minuto 85 se inventó un penalti que transformado por Alberto Paramós consolidaba la injusticia de un resultado, pues hasta entonces el Calasparra había dispuesto de ocasiones en los minutos 7, 19, 25, 31 y 35 del primer tiempo y en el 45, 57, 23 y 92, al margen de estrellar dos balones en la madera. Toda la réplica lorquina había consistido en un balón al centro del área rechazado con los puños por Monteagudo y que creó cierto peligro al margen del penalti referido.
Frutos Orenes, que había realizado un mal arbitraje, se inventó otra pena máxima, en esta ocasión a favor de los locales en el minuto 90 y que deshacía la igualada. No contento con esto en el 92 Paco Jurado remató a la red anulando el árbitro el gol de manera incorrecta, primero porque el esférico iba por delante del jugador y segundo porque le acompañaba un defensa en la jugada.
Bien los locales
El Calasparra causó una excelente impresión. Rafa Muñoz, dentro del presupuesto posible, ha hecho un equipo muy a su gusto, quizás con la ausencia de un delantero centro más y algún centrocampista, pero dadas la limitaciones de tesorería el cuadro es muy aceptable. Mueve la pelota con sentido, y trenza jugadas al primer toque bastante estimables. Es verdad que la temporada pasada había alguna mejor individualidad, pero este año es mejor equipo, trabajado y con una defensa contundente.
El público, que acudió en buen número a La Caverina, colonia inglesa incluida, se divirtió con la actuación de los blancos y se enfadó con la del árbitro.
Desde luego es una lástima que los clubes confeccionen con todo el sacrificio una plantilla lo más decente posible y que el nivel arbitral sea tan bajo. Si malo es inventarse un penalti peor es compensar con otro.
(Autor: José Antonio Moya)
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