Los Secretos ofrecían la noche del sábado un concierto en el Festival Cuervarrozk 2015 de Calasparra dentro de su gira «Algo prestado» y la respuesta del público fue de entrega total. El Auditorio-cine Rosales colgaba el cartel de «entradas agotadas» para la edición 19 del mítico festival que este año han abierto los locales Umbría. Los sonidos potentes, la prometedora voz de Vanesa, los acordes y letras propias de esta joven formación piden a gritos un primer disco.
Por otro lado, el público fiel de la madrileña banda de los Secretos no pierde oportunidad de demostrar que están con la buena música. Un concierto de 2 horas que la formación de los Urquijo abrió con una versión del «Échame a mi la culpa» y donde volvieron a sonar a sí mismos, como debe ser. Sus grandes éxitos, que el público conoce muy bien, se mezclaron con las canciones de su último trabajo, «Algo prestado», donde Los Secretos dejan claro de dónde han bebido. Canciones «asecretadas» de Jackson Browne, Peter Gabriel o Graham Parker que representan un gran homenaje a la música con mayúsculas. No faltaron sus clásicas y esperadas canciones que el púbico coreó hasta desgañitarse: «Déjame», «Sobre un vidrio mojado», «Otra tarde», de sus primeros discos, junto a otras también consagradas, «El bulevar de los sueños rotos», «Qué solo estás», «Y no amanece», y tantas otras grandes canciones que han hecho perdurar al grupo que vio la luz en la Movida Madrileña y al que le llegaría la consagración en los 90.
Dos bises y con más guitarras sobre el escenario que en una tienda de música, los técnicos iban y venían por el escenario repartiéndolas sin tregua, mientras que Álvaro Urquijo se encargaba de lanzar púas como si no hubiera más conciertos. «Nunca nos cansaremos de agradeceros, no tenemos palabras para expresar lo que sentimos», y el público ya era suyo por completo.
Sobre el escenario la maestría de Ramón Arroyo (guitarra), Jesús Redondo (teclados), Juanjo Ramos (bajo, el murciano) y Santi Fernández (batería) y, como siempre, la sentida ausencia de Enrique Urquijo para el que hubo recuerdo.
Al final todos salimos más «asecretados», con ese regusto en el cuerpo y la satisfacción de pensar que la buena música aún se aprecia. ¡Esto es música!
Crónica y fotos: Mª José Gomariz.
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