Historia y Población

El municipio de Calasparra está situado al noroeste de la Región de Murcia. Posee una extensión superficial de 193,6 km2 y su población, con fecha 1-1-2017, es de 10.214 habitantes.  El medio físico y natural de Calasparra se caracteriza por la alternancia de unidades montañosas y una serie de cuencas por las que discurren hasta cuatro ríos, Alhárabe, Argos, Quípar y Segura, lo que significa que el sector agrario es el más importante del municipio y el producto más reconocido es el Arroz de Calasparra. Las industrias conserveras, las de carpintería metálica o las de la madera ocupan otro porcentaje de la actividad económica. Finalmente, el sector servicios tiene una gran importancia económica, y está muy relacionado al crecimiento del turismo en el municipio.

Calasparra tiene una serie de atractivos turísticos, unidos a su buena climatología, que hacen del turismo un sector en continuo crecimiento. Hay parajes muy bellos como el de la Vega del Segura, donde se pueden visitar los arrozales, el Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza, el Bosque Galería, La Cueva del Puerto, El Cañón de Almadenes, las rutas turísticas por los museos ( Museo del Arroz, Arqueológico y Fundación Emilio Pérez Piñero ) y por los lugares de interés turístico como El Castillo, El Molinico, Los Arcos de la Rambla, o Las Pinturas Rupestres, que hacen de Calasparra un destino turístico.

En cuanto a la historia del municipio hay que destacar que se conservan muchas huellas del paso por este territorio de numerosas culturas. Del Eneolítico ( hacia el año 3.000 a. c. ) destacan las Pinturas Rupestres del Abrigo del Pozo, consideradas Bien de Interés Cultural por la Ley de Patrimonio Histórico e inscritas en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. De la Edad del Bronce hay que señalar los asentamientos en el Cabezo de los Frailes y en el Castillico. De la cultura Ibérica existen restos de un poblado en el Cabezo de la Virgen. De la época Romana se han hallado numerosos restos arqueológicos sobre todo en la zona situada junto al río Quípar ( en el paraje denominado Gilico, muy próximo a unas minas de hierro ).

En el paraje conocido como » Villa Vieja » existió un núcleo de población o alquería musulmana, documentado por geógrafos árabes desde el siglo XII, que supo aprovechar los recursos naturales del entorno con la implantación de sistemas de regadío y una economía agropecuaria de gran importancia. Los musulmanes construyeron el Castillo de Calasparra en una estratégica atalaya desde la que se divisan todos los caminos de acceso.

Con el avance de la reconquista cristiana hacia el territorio musulmán, el Reino de Murcia fue incorporado a la Corona de Castilla en el año 1243 con el Tratado de Alcaraz por el cual los musulmanes del reino de taifas de Murcia se convirtieron en vasallos del Reino de Castilla y las tropas cristianas establecieron una guarnición militar en todas las fortalezas para defenderse de los ataques del vecino reino nazarí de Granada. En ése año, en un documento que hizo el Infante D. Alfonso en Murcia, aparece que el lugar de Calasparra lo tenía Diego Alfonso de Rojas para su defensa militar en los primeros momentos de la recuperación del Reino de Murcia. En el año 1264 se produjo la sublevación de los mudéjares murcianos a la que tuvo que enfrentarse el rey Alfonso X el Sabio, con la ayuda de tropas del Reino de Aragón. La sublevación mudéjar fue sofocada en el año 1266. En un Privilegio de ése mismo año del rey Alfonso X el Sabio se determinan los límites del Obispado de Cartagena, entre esos límites se incluye a Calasparra con sus términos.

El rey Sancho IV, finalmente, el día 9 de junio del año 1289 donó el Castillo de Calasparra y todos sus términos a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén. En este tiempo de constantes ataques y fricciones con el Reino de Granada, la población de Calasparra prefirió asentarse en unas casas al abrigo del Castillo, siendo éste el origen del actual núcleo de población que fue creciendo en torno a la ladera oeste o poniente del castillo, construyéndose la Iglesia Parroquial de San Pedro y junto a ella la plaza pública con el Palacio del Comendador y el Concejo.

La villa de Calasparra fue el núcleo de influencia de la Orden de San Juan de Jerusalén en el Reino de Murcia, convirtiendo después a Calasparra en encomienda, a la que se añadió la villa de Archena y la dehesa de Ntra. Sra. de Cortes, en Alcaraz. Entre los años 1412 y 1414 la Orden de San Juan de Jerusalén otorgó la Ordenanza de Población y Repartimiento de casas y heredades en Calasparra para cincuenta nuevos pobladores que quisieran establecer aquí su residencia. Este es el origen de muchas de las familias actuales de Calasparra cuyos apellidos ya aparecen en la mencionada Ordenanza de Población.

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