
(Extracto de la noticia publicada por José Antonio Moya en La Verdad)
Miles de vecinos celebran esta noche la romería de la Esperanza y cenan en el río
El último encierro de la Feria del Arroz de Calasparra resultó ayer extraño y complicado. Sólo pudieron correrse tres de los seis novillos previstos de Hermanos Pedrés. Al desembarcar las reses en las corraletas de la Plaza de la Constitución se dieron una buena paliza, hasta el punto de que la organización prefirió no sacar de los cajones a los tres novillos que quedaban por salir. Así, el encierro comenzó con dos minutos de retraso.
Nada más salir al recorrido, dos novillos se enzarzaron en una pelea brutal, y llegaron a arrancar las lonas que protegen las talanqueras y que forman el recorrido y protegen al público de posibles embestidas. El primer novillo llegó a la plaza en 3 minutos y doce segundos. El último tardó en completar el recorrido, de 800 metros, otro minuto más.
Más de 25.000 personas presenciaron este último encierro de la feria, y pasaron miedo. Las reses no iban hermanadas y trataron de embestir todo lo que se movía. No fue un encierro brillante, ya que los corredores, viendo la peligrosa situación, tomaron precauciones y no arriesgaron.
El propietario de la ganadería, Martínez Pedrés, que debutó como torero en Calasparra hace medio siglo, y que ayer era homenajeado, se mostró muy disgustado con el resultado que ofreció el ganado.
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